¿Puede el fútbol llegar a ser peligroso para el cerebro?

El ex delantero inglés Jeff Astle falleció en 2002, con sólo 59 años, después de atragantarse con un trozo de comida. Le habían diagnosticado Alzheimer muy poco desarrollado y el forense lo relacionó directamente como causa de su muerte. Su familia, sin embargo, fue más allá y relacionó directamente la enfermad degenerativa del cerebro de Astle… con el balompié.

Astle jugó cinco veces con la selección inglesa durante los años sesenta y los principios de los setenta, además de llevar la camiseta del West Bromwich Albion durante una década. Allí jugó varios cientos de partidos y marcó más de cien goles. Se hizo famoso por la habilidad de remate que tenía con la cabeza y porque se decía que cada vez que saltaba por encima de un central la pelota acababa en el fondo de la red.


Lo que Astle no sabía es que los múltiples pequeños traumatismos que recibió durante su trayectoria le irían dejando huella. Los balones que se usaban cuando Astle jugaba eran mucho más robustos que los actuales: estaban hechos de un cuero excepcionalmente duro —especialmente al mojarse— y eso provocaba que se tuviera que hacer una fuerza considerable con la cabeza cada vez que se remataba.