¿Puede la socialdemocracia tener una línea dura con los inmigrantes?

¿Es una posición de línea dura sobre la inmigración la clave del éxito electoral para la asediada centroizquierda de Europa? Los socialdemócratas de Dinamarca ciertamente lo creen. Ocuparon el primer lugar en unos comicios generales celebrados este mes, tras argumentar que los inmigrantes son una amenaza para la cohesión social del país y el generoso Estado de bienestar. El Partido Popular Danés de extrema derecha, cuya línea reflejaba ese mensaje, sufrió importantes pérdidas de votos.

Los partidos de centroizquierda, sin duda, necesitan reforzar su atractivo. En las elecciones al Parlamento Europeo del mes pasado, su porcentaje de votos cayó a nuevos niveles mínimos en Alemania, Francia, Italia y Gran Bretaña; terminaron primero en sólo cinco de los 28 Estados miembros de la Unión Europea. Y, si bien los partidos de centroderecha también languidecen en el ámbito político cada vez más polarizado y fragmentado de Europa, esto no los ha marcado tanto como a los partidos de centroizquierda.