lunes 20 de agosto

Puntuaciones online: un sistema que nos moldea la vida

La lista de cosas que pueden salir mal es larga. En un taxi: radio mal sintonizada, aire acondicionado apagado, exceso de conversación, mala elección del camino. En el departamento que alquilamos: incongruencia entre fotos y realidad, cama hundida, un pelo en la bañera.

Hasta hace poco, no había mucho que hacer. Pero ya no. Hoy podemos calificar. Vendedores que no responden la quinta pregunta con amabilidad en Mercado Libre, choferes de Uber, anfitriones de Airbnb, todos pueden arder en la hoguera de nuestra baja puntuación, y luego tomar represalias al calificarnos como usuarios. Todos, en mayor o menor medida, tenemos un boletín público imposible de ocultar en caso de bajo rendimiento.


Hace ya dos años Facebook reemplazó el escueto “me gusta” por una variedad más amplia de emociones. Esa maduración de las formas de calificar continúa. Las puntuaciones online están transformando aspectos claves de la vida social: se expanden a cada vez más interacciones, tienen consecuencias sobre la vida offline y -en cierta medida- condicionan nuestra conducta.

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