jueves 15 de noviembre

Qué fue lo que pasó en la Corte

El primer sorprendido, como correspondía, fue el jefe. Ricardo Lorenzetti presidía una reunión más de la Corte. Eran las 10 del martes. Una rutina que se repetía desde hacía más de una década. Pero esta vez algo cambió. La reunión habitual de una hora y media se prolongó hasta cerca de las 3 de la tarde.

Ya se habían ido los secretarios generales con sus carpetas de expedientes firmados y quedaron los cinco jueces para hablar en privado y sin temario fijo. Uno de ellos, Rosenkrantz, propuso que se discutiera la “renovación de autoridades”. “¿Qué querés decir?”, le preguntó confundido Lorenzetti. La respuesta de Rosenkrantz fue: quiere decir renovación de autoridades.


En realidad quería decir renovación de una autoridad: la del presidente de la Corte. O, lo que era lo mismo, el fin del mandato de Lorenzetti. Lorenzetti miró perdido a Maqueda, su aliado histórico y todo lo que se le ocurrió decir fue que no correspondía tratar el tema. La réplica fue otra vez de Rosenkrantz y seca: “Este es un órgano de cinco miembros y la mayoría decide de qué hay que hablar”.

Quedó claro ahí que Rosenkrantz, Rosatti y Highton eran la mayoría. Un dato: Highton tiene edad para jubilarse y el Gobierno no se opuso a que siga en el cargo. Rosatti pidió a Maqueda y Lorenzetti sumarse. Maqueda justificó su negativa. Y si hay que reducir su largo discurso a un concepto es que la situación política exigía a la Corte que no se dividiera.

Una semana atrás, confiado en que tenía los votos para la reelección, Lorenzetti había lanzado la idea de votar ya. Su mandato vencía en diciembre pero en octubre tenía previsto inaugurar acá el capítulo judicial del G20 con representantes de las cortes de todos los países. Por eso había sondeado a los otros miembros y pedido el día anterior el apoyo a Rosatti, quien le dijo que no.

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