¿Qué hacemos con Mercadolibre?

El cruce entre Juan Grabois y Marcos Galperín a propósito de Mercado Libre tuvo diferentes lecturas. La más frecuente estuvo marcada por la simpatía o antipatía que despiertan los protagonistas y por lo que representan políticamente: uno de los dirigentes sociales más visibles, hoy trabajando a favor de la candidatura de Cristina Kirchner; y el empresario más exitoso, abiertamente macrista. Otra lectura, por arriba de esas pasiones, pone en el centro la discusión sobre el lugar que deben ocupar plataformas de extracción de datos como Mercado Libre en la sociedad argentina. El nuestro es un país que consume tecnología sin pensarla. La tecnología llega tarde o temprano, y entra por la puerta o por la ventana.

Durante el siglo XIX la industrialización fue vista como un problema europeo, hasta que esta tierra pastoril se llenó de fábricas sin que nadie terminara de explicar bien hacia dónde íbamos. Las contradicciones y malentendidos de los “setenta años de peronismo” nacen de esa experiencia industrial que ya muere. Pero hoy, mientras discutimos el ajuste y la recesión, las plataformas están formateando al capitalismo que vendrá cuando pase el temblor.


Sin ir más lejos, Buenos Aires será la base regional de Glovo, la startup con sede en Barcelona que funciona en Italia, Europa Central, África y América Latina. Òscar Pierre, su presidente y fundador, estuvo de visita por nuestro país el verano pasado y se reunió con el presidente: “Sí, se habló del tema laboral –le dijo Pierre al diario La Nación–; Macri sabe que es lo que viene”. Sería importante que lo supiéramos también nosotros.