¿Qué hay en la cabeza del electorado argentino?

Para Mauricio Macri, se trata de seguir con el cambio que ya lleva cuatro años en Argentina. Aunque con problemas, hay esperanza, estabilidad y logros. Sólo queda avanzar más y más en este rumbo tras 70 años de debacle. La historia cambió con él. Palabras más, palabras menos, son ideas expresadas por el propio Macri en el primer debate presidencial. Y con ese enfoque optimista busca la reelección de su Gobierno en un modelo de campaña épica, con una estética tradicional, territorial, de actos a la vieja usanza y con contenidos muy simples corridos hacia la derecha.

Sin embargo, han pasado cosas. Los niveles de rechazo de su gestión superan los dos tercios de los argentinos en las mediciones publicadas en cualquier medio. La insatisfacción con el rumbo económico es muy superior a ese valor. Su parafernalia comunicacional trastabilló, no pudo jamás domar la bravura de la crisis económica, que se transformó también en una crisis política que puso en jaque la continuidad de su mandato y potenció una catástrofe social que no cesa de sorprender (ni de doler) con datos alarmantes, especialmente en los niveles de pobreza. Y el descontento se tradujo en voto de castigo. Ergo, perdió por 15 puntos las elecciones primarias simultáneas y obligatorias hace dos meses y medio y se pronostica una diferencia aún mayor en la elección general del 27 de octubre.


Habrá que ver.