¿Qué hay que aprender del experimento de la renta básica de Finlandia? ¿Fue un éxito o un fracaso?

Después de dos años de prueba dentro de un diseño experimental de dos años de duración, el 8 de febrero de 2019 Finlandia publicó los resultados preliminares de sus experimentos de renta básica. Quien lea el informe completo, podrá considerarlo poco prometedor y poco fascinante, pero no podrá llamarlo incompleto porque los resultados son todavía preliminares y solamente se basan en la primera mitad del experimento.

Dicho esto, y del mismo modo como en los experimentos de Estados Unidos y de Canadá en la década de 1970, existen algunas conclusiones que ciertamente pueden o no obtenerse dentro del adecuado contexto del diseño del experimento. Pero para obtener dichas conclusiones, primero debemos repasar algunos detalles importantes sobre cómo se diseñó el experimento, y qué fue lo que ni siquiera trató de evaluar.


El experimento de Finlandia sacudió los titulares en todo el mundo cuando se anunció en 2015. Lo que se afirmaba debajo los titulares era que este experimento iba a ser parte de una nueva Finlandia donde el método científico se aplicara a la política social. Sería un hito en la historia del diseño de las políticas, donde en vez de especular y discutir indefinidamente, las potenciales nuevas políticas serían consideradas, evaluadas y comparadas con las existentes y con políticas alternativas, antes de implementar la que se estimara la mejor. El objetivo de Finlandia era convertirse la primera nación experimental en el mundo donde las políticas se basen en la ciencia y no en la ideología o los mitos.