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sábado 16 de octubre de 2021
Cursos de periodismo

Qué pasa cuando una minivan se transforma en una máquina musical

En una bochornosa tarde de agosto en Randalls Island, me encontraba en un campo de Honda Odysseys y CR-Vs, carros equipados con filas de tweeters y subwoofers: altavoces especializados de altas frecuencias y de subgraves. Las bocinas estaban colocadas en los techos de los automóviles o alineados en los maleteros de los vehículos como artillería ligera, pintados en amarillo canario, rojo sangre y azul índigo.

Esta es la cultura dominicana del car audio, tristemente célebre en Nueva York. En TikTok se parodia a menudo, capturando la tragicomedia de vivir en esta ciudad: “Intentando dormir en Nueva York”, dice un texto recurrente, acompañado de la imagen del momento en que el estruendo de los bajos golpean sorpresivamente a un insomne involuntario y lo sacan de la cama.

Si vives en ciertas partes de Nueva York, esto te resultará demasiado conocido. Es el sonido de la bachata, el dembow y el merengue típico que se infiltra en todos los rincones de la ciudad los fines de semana, hasta que la policía intenta apagar la música y comienza el juego del gato y el ratón. Se trata de un mundo secreto de placer y protesta que se vuelve escandalosamente público.

nytimes.com  (www.nytimes.com)