Querida señorita Ford, no contratamos a mujeres: la carta de rechazo que mandó Disney en 1938

Es cierto. Nadie puede escandalizarse a estas alturas de conocer la cara oscura de la Casa del Ratón. Y tampoco pillará a nadie de primeras que hace años campaba a sus anchas el sexismo en el mundo laboral de más alto estatus, entre esos puestos que causaban admiración pública. Pero pocas veces estas dos vertientes han convergido de una forma tan radiante e irónica como en la carta que recibió Mary Ford a finales de los años 30.

Ford debía ser una inquieta mujer con interés por el mundo de los dibujos animados. Lo sabemos porque solicitó en Disney participar de sus procesos de selección: ella quería guionizar o dibujar (no lo sabemos) alguno de esos sketches protagonizados por Pluto, el Pato Donald o el Lobo Feroz que hacían reír a niños y adultos por todo Estados Unidos y parte del extranjero en aquella época.