¿Quién va a pagar por la prensa en América Latina?

Este 2019 empezó con el anuncio del cierre de la versión mexicana de Buzzfeed News y la edición española de Buzzfeed, como parte de un recorte a escala global que afectó a 15% de la plantilla. En febrero, el grupo VICE Media anunciaba que prescindiría de 10% de su plantilla, lo que suponía la salida de unas 250 personas entre sus distintas sedes. El recorte se tradujo, por ejemplo, en el despido de todos los periodistas de VICE Colombia. Poco después, la alianza entre The Huffington Post y el Grupo Imagen llegaba a su fin, y cerraba la edición mexicana que la propia Arianna Huffington había inaugurado hace tres años con estas palabras: “Decidimos traer Huffington Post a México porque si Trump quiere construir un muro, nosotros queremos tender puentes”. El puente, parece, nunca llegó a ser de doble vía.

Así que cuando el pasado 17 de septiembre se anunció el abrupto cierre de The New York Times en Español, el sitio con sede en México que empezó a publicar en 2016 —donde yo fui colaborador y mi esposa editora adjunta—, un viento helado recorrió la espalda de buena parte de los periodistas de América Latina, su mercado principal.