Razones para no usar ingeniería genética para salvar millones de vidas

Los mosquitos que quizá salven millones de vidas humanas en el futuro viven en un sótano del sur de California al que únicamente tiene acceso un reducido grupo de personas. Detrás de dos pesadas puertas de acero, cada una de las cuales solo se pude abrir si la otra está cerrada, los insectos zumban en cubiletes para palomitas y se atiborran de sangre de gallina.

Se trata de mosquitos de la especie Anopheles stephensi. En India son considerados los principales transmisores de la malaria. Sin embargo, los insectos que viven en el exilio estadounidense han perdido esa capacidad. La causa es que el grupo de trabajo de Anthony James, de la Universidad de California en Irvine, les ha implantado dos genes que neutralizan los agentes patógenos de la enfermedad. Pero esto no es todo: si los insectos de los cubiletes se apareasen con mosquitos salvajes de su misma especie, los individuos de la siguiente generación tampoco podrían transmitir la malaria a los seres humanos. Y lo mismo ocurriría con sus descendientes, y con los descendientes de sus descendientes. Nunca más.