Renovadores e históricos, la mesa chica del albertismo

Una semana como candidato presidencial le bastó a Alberto Fernández para empezar mostrar el perfil que buscará imprimirle a su campaña. Apremiado por los tiempos, que se aceleraron tras un anuncio sorpresivo, instaló rápidamente en los medios a los integrantes del Grupo Callao, el equipo que armó en 2018, sin expectativas de ser candidato, para renovar la dirigencia peronista. Mientras el cristinismo duro y La Cámpora asimilan el cambio del viento y acatan la bendición que le dio Cristina Fernández de Kirchner, el ex jefe de Gabinete aceita contactos con el sector del PJ más reticente a hablar con la ex presidenta y abre públicamente el diálogo con Clarín, rodeado de nuevos cuadros y de sus históricos compañeros de militancia.

El efecto de la sorpresa casi no dio tiempo a la organización ni al trazado de estrategias y lineamientos, pero el mismo día en que Cristina nominó a Fernández como candidato, el ex jefe de Gabinete abrió la puerta a sus dirigentes de confianza para que salieran a hablar en su nombre. Rápidamente, en los medios de comunicación aparecieron caras hasta ahora poco conocidas y, a partir de ahora, conocidas por formar parte de la mesa chica – o grande – del flamante candidato presidencial.


Los primeros en aparecer fueron los miembros del Grupo Callao, un espacio político formado en febrero de 2018 con 13 dirigentes convocados por Fernández apenas unos meses después de la derrota legislativa con el objetivo de renovar la dirigencia peronista con cuadros técnicos más jóvenes, con experiencia en la gestión pública, que a su vez trabajaran para cerrar las fisuras que, decía el ex jefe de Gabinete, habían sido las causantes de las sucesivas derrotas del campo popular.