Repite la sílaba «ta» y te diremos cómo funciona tu cerebro

Un atributo innato en los seres humanos es la habilidad de sincronizar nuestros movimientos con los sonidos que percibimos. Imaginemos, por ejemplo, cuando movemos el pie o la cabeza al ritmo de una canción. Este fenómeno sucede sin esfuerzo ni entrenamiento previo: ¡incluso los bebés lo hacen!

Además, tiene importantes implicaciones cognitivas. En la niñez, la habilidad para sincronizarse a un compás predice el desempeño en tareas relacionadas con el lenguaje.


La habilidad de sincronizar de manera espontánea los movimientos del cuerpo a un ritmo externo es una característica distintiva de las especies que aprenden sus vocalizaciones. Entre estas se encuentran las focas, los murciélagos, algunas aves y también los seres humanos.