lunes 10 de diciembre

Reporteando a Macri

La televisión tiene imperativos: todo debe ser rápido –corto–, sin posibilidades para repreguntas si el entrevistador desea recorrer un temario diverso. Y Macri, demostrando que a ser político, como cualquier profesión, se aprende, ya incorporó la técnica: responder a algo distinto de lo que se le pregunta, que Scioli llevaba al paroxismo exasperante. Sin repregunta, no se deja en evidencia el “escape” y hay monólogo. Pero a la cuestión de género –la entrevista televisiva– se agrega la de estilo: el periodismo de fuentes.

Quedar bien con el sujeto noticioso no es solo un problema de la televisión sino también de los medios gráficos. El kirchnerismo comenzó penando a los periodistas y medios no afines prohibiéndoles a sus funcionarios darles notas. Buscaba insignificantizarlos por “inanición de noticias”, como cuando en las batallas antiguas se sitiaba una ciudad para que se rindiera por falta de reaprovisionamiento. Hablar solo con los medios y periodistas que garantizan buen trato lo hace la mayoría de los políticos. Por eso fue muy meritorio que Marcos Peña le haya concedido una extensa entrevista a Página/12 hace seis semanas, en medio de la pérdida de popularidad del Gobierno.


Macri, así como no acompañó a Marcos Peña a tocar timbres el sábado 10 de marzo, decidió por ahora continuar sin salir de su zona de confort, dando dos reportajes esta semana a entrevistadores que no son críticos: Luis Majul y Mariana Fabbiani. Cada uno de ellos cumplió muy bien su tarea, pero le siguen faltando al debate público reportajes donde el Presidente sea interpelado críticamente, algo que también se podría hacer en televisión.

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