14.4 C
Buenos Aires
lunes 14 de junio de 2021
Cursos de periodismo

Réquiem por el centro en España. Se suicidó y lo mataron

En mitad de la campaña electoral más crispada de la democracia, y con las encuestas en contra, Edmundo Bal se abrazó a un lema sencillo para desmarcarse de la competencia: “Vota al partido que no insulta”. El aspirante de Ciudadanos a la presidencia de la región de Madrid quedó último. El resultado deja a su partido, que en sus orígenes fue visto como una esperanza frente a los bandos tradicionalmente enfrentados, fuera del parlamento y al centro político español moribundo. Aunque Bal trató de focalizar su campaña en planes de acción concretos, nadie escuchaba en medio del ruido.

El debate político en Madrid quedó reducido a las consignas de los salvapatrias de uno y otro bando. Mientras la derecha sostenía que la democracia solo sobreviviría en sus manos —“comunismo o libertad”—, la izquierda se presentó como muro de contención frente a un fascismo que supuestamente estaba a punto de tomar la Puerta del Sol.

La victoria fue para la conservadora Isabel Díaz Ayuso, que disparó su popularidad durante la pandemia al mantener la economía abierta y resistirse a aplicar las restricciones impuestas en otras regiones españolas. La presidenta madrileña, del Partido Popular, consolida con su triunfo aplastante el ayusismo, una nueva variante de la derecha populista que ha explotado con habilidad la polarización de la política nacional.

nytimes.com  (www.nytimes.com)