viernes 2 de diciembre de 2022
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«Revolver», la reciente versión expandida muestra que los Beatles aún tienen sorpresas

Imagina —o si eres lo suficientemente joven o distante, disfruta— un momento en el que las canciones de los Beatles no eran tan increíblemente familiares, no eran canónicas, no estaban integradas por completo en las generaciones posteriores del rock y el pop. Un momento en el que la banda que llegaría a ser la atracción más popular en el mundo occidental todavía eran solo cuatro tipos tocando canciones en una habitación con una actitud relajada y caprichosa. Sin embargo, la habitación en cuestión era un estudio de grabación bien equipado —que creaba lo que en ese entonces eran cintas máster de cuatro pistas de tecnología avanzada— y a pesar de todos sus chistes, los Beatles también se estaban presionando para evolucionar, mientras aplicaban un control de calidad despiadado.

Eso es lo que transmite la reedición expandida de Revolver, un álbum fundamental de los Beatles del lejano 1966. Al igual que Bob Dylan, que había recurrido a la guitarra eléctrica en dos álbumes en 1965 y había lanzado Blonde on Blonde en junio de 1966, los Beatles habían estado rozando los límites de lo que era una canción de rock. Pero Revolver fue un paso decisivo; los Beatles estaban empeñados en sonar más extraños e idiosincrásicos que nunca.

Al igual que reediciones previas de los archivos de los Beatles, el nuevo set de Revolver, que salió a finales de octubre, se basa en la versión británica del álbum. Sus cinco discos —CD o vinilo— incluyen el álbum en mono y nuevas mezclas en estéreo junto con dos discos de pistas de estudio (en su mayoría) inéditas, que revelan el progreso de las canciones. (Los dos CD extraídos de las sesiones son más breves de lo necesario; duran solo unos 40 minutos cada uno, igualando la versión en vinilo del set. Había espacio para más).

nytimes.com  (www.nytimes.com)