martes 25 de septiembre

¿Roba el mundo a Estados Unidos?

La ruta hacia la Casa Blanca tuvo una parada obligada en la feria agrícola de Iowa. Donald Trump pegó allí en campaña un bocado a una jugosa chuleta de cerdo. Tres años después, Kevin Rasmussen, de KLR Pork, se muestra preocupado por las restricciones comerciales impuestas por México en respuesta a los aranceles del acero decretados por Trump. “Nos queda confiar en lo que dicen los que saben”, afirma resignado.

Trump está convirtiendo su retórica proteccionista en hechos. Sostiene que con los aranceles protege la industria y el empleo frente a prácticas injustas. Y por eso ha impuesto mayores tasas a las importaciones de madera, lavadoras, paneles solares, acero, aluminio y tecnología china. Amenaza también a los coches. Su nacionalismo económico se basa en una cifra: 800.000 millones de dólares, el déficit en mercancías. Pero con los servicios baja a 566.000 millones. Igual lectura se hace con la UE y Canadá. El déficit supera los 150.000 millones sobre un total de intercambios de 1,1 billones. Con su vecino del norte, la cifra se sitúa en 17.500 millones. Al incorporar el superávit en servicios, baja a la mitad.


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