Roberto Salvarezza: la ciencia como ministerio

Roberto Salvarezza escribió su renuncia a la presidencia del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), del que había sido nombrado director tres años atrás, apenas confirmado el resultado de las elecciones de diciembre de 2015, en las que asumió Cambiemos. “Creo firmemente en este proyecto de CONICET que no solo realiza ciencia de excelencia, sino que trabaja articuladamente con todos los sectores del Estado para impulsar la soberanía tecnológica y la autonomía científica del país. Considero que el nuevo gobierno que asumirá el 10 de diciembre no garantiza la continuidad de este modelo y que me corresponde entonces dejar mi posición como funcionario público”, escribió, a modo de despedida.

Su decisión contrastó con la del entonces titular del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, quien decidió continuar en el cargo. Salvarezza regresó de inmediato a la dirección del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA), en el que había tomado una licencia para asumir la presidencia del CONICET.


Ese movimiento significó para este nanotecnólogo el regreso a una actividad científica que había relegado a un segundo plano por la exigencia de gestionar una institución de más de 10.000 investigadores, pero que no implicó su salida de la política, sino lo contrario. Una vez finalizado su paso por la función pública, Salvarezza se integró a un colectivo de científicos y tecnólogos bajo el nombre de Ciencia y Técnica Argentina (CYTA), fue votado por sus colegas como candidato al directorio del CONICET y elegido diputado por el Frente Unidad Ciudadana, mandato que interrumpirá para asumir al frente del repuesto Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.