martes 18 de septiembre

Rosenkrantz, más que el abogado de Magnetto: la carta de Macri para modernizar la Justicia

Carlos Rosenkrantz tendrá a su cargo la presidencia de la Corte Suprema después de once años de gestión de Ricardo Lorenzetti. Llegó a ese lugar con polémica: primero Mauricio Macri lo había designado por decreto, aunque después ingresó tras conseguir 58 votos de senadores en 2016. Con un curriculum más que interesante, denominarlo como “el abogado de Clarín” y encasillarlo únicamente en ese rol es, al menos, una ingenuidad.

Rosenkrantz se egresó de la UBA, estudió en la prestigiosa Yale y fue rector de la Universidad de San Andrés. También ejerció como asesor de la Convención Constituyente de 1994 y se mostró siempre cercano a la Unión Cívica Radical.


Como abogado, representó en 1991 a la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) cuando le negaron la personería jurídica. Integró la Asociación por los Derechos Civiles y representó legalmente, es cierto, al Grupo Clarín. Pero también a YPF, a Cablevisión, a La Rural, a Farmacity, entre otros clientes “famosos”.

El magistrado asumirá la presidencia con una coincidencia fundamental con Lorenzetti: los dos eran “outsiders”; ninguno había ocupado un cargo como juez antes de su llegado al cuarto piso del Palacio. Los dos llegaron a la cabeza del Poder Judicial después de dos años de estar adentro, pero sus estilos se presumen bastante diferentes.

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