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domingo 26 de septiembre de 2021
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Ruidos que esconden una convivencia

Los decibeles del debate político suelen volverse ensordecedores cuando se discute la agenda institucional. El kirchnerismo y Juntos por el Cambio se presentan como bloques irreconciliables. La estridencia de la disputa tiene, sin embargo, algo de engañoso. La agresividad con que el Gobierno se ha lanzado a intervenir sobre la Justicia, en especial desde el discurso de Alberto Fernández ante el Congreso, es, antes que nada, una manifestación de impotencia.

Y la intransigencia que exhibe la oposición frente a esa embestida deja en la penumbra inquietantes zonas de convivencia. Es importante observar esos claroscuros. En ellos radican los límites del oficialismo y, sobre todo, las tensiones entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández. Allí también anida la contradicción interna de un bloque opositor que se exhibe implacable en la retórica, pero que se flexibiliza, a veces hasta la complicidad, por sus necesidades corporativas.

Cuando, el 22 de noviembre de 2006, Cristina Kirchner defendió en el Senado la reducción del número de jueces de la Corte, desplegó el núcleo de su concepción institucional: la administración de Justicia está determinada por el monto de poder con que juega cada actor. Los intelectuales de Comuna Argentina, díscolos herederos de la vieja Carta Abierta, se ufanarán del tono marxista de esa idea. Aunque José Hernández ya le hizo decir al Moreno que “la ley es como el cuchillo, no ofende al que la maneja”. Esta premisa genera perplejidad entre los kirchneristas. Los resultados judiciales son paupérrimos. ¿Recuperaron el poder?

lanacion.com.ar  (www.lanacion.com.ar)