lunes 18 de febrero

Se redujeron hasta un 50% las prácticas de endoscopías en Argentina

La muerte de la periodista Débora Pérez Volpin en febrero del 2018 durante la realización de una endoscopia digestiva causó conmoción en la sociedad. Diez meses después del trágico final se espera el inicio del juicio oral, en el que se juzgará por homicidio culposo a la anestesista Nélida Puente y al endoscopista Ariel Bialolenkier. Mientras tanto, crece la desconfianza del público por esta práctica, que sirve para diagnosticar y tratar enfermedades del esófago, el estómago y el duodeno. Según expertos, se cancelaron numerosos turnos y en lo que va del año se redujo hasta en un 50% la realización de estos estudios en el país.

“Habitualmente cuando una persona de exposición pública tiene una patología, esto impacta en la población. Pero generalmente eso se normaliza en un par de días. El caso del fallecimiento de Pérez Volpin tuvo un impacto tan grande que, a casi un año, cuando se indica a un paciente una endoscopia, dice: ‘espero que no me pase lo de Débora’. Y el impacto no es sólo en la Argentina, sino también en Chile, Uruguay y Brasil”, explicó Alejandro Nieponice, miembro de la comisión directiva de Endoscopistas Digestivos de Buenos Aires (Endiba).


Frente este escenario, y con el objetivo de generar conciencia sobre la importancia que tienen las prácticas endoscópicas –indispensables para detectar enfermedades a tiempo–, desde esta asociación civil de profesionales lanzaron el programa Centros Asociados Endiba.