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lunes 14 de junio de 2021
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Se viene otra embestida cristinista sobre Guzmán, bajo la consigna de “primero la salud, después la deuda”.

Faltan tres días para la celebración patria y “el Patria”, de acuerdo al lenguaje inclusivo, se dispone a amargarle el tradicional chocolate a Martín Guzmán en la Casa Rosada. Un misil escrito desde el vecino territorio de Cristina justo a la casa del hombre que soporta todos los días la convivencia con su subordinado Federico Basualdo, al que exigió echar y Alberto Fernández –quien no es capaz de reclamar un café– tampoco fue capaz de despedir: más fácil encerrar a 44 millones de ciudadanos que sacar del foro a un empleado obediente de la viuda de Kirchner, experta en desautorizaciones.

Como si fueran San Martín al frente del Ejército de Los Andes, una profusa lista de adherentes a la causa cristinista en principio emitirá una proclama que, sin decirlo, cuestiona el rumbo negociador del ministro de Economía con los organismos internacionales por el “estado de necesidad” que atraviesa el país. También se ampara en el eslogan “primero la salud, después la deuda”, versión remasterizada de la fracasada frase que el año pasado se lanzó frente al virus: “La salud antes que la economía”. A la Argentina le fue peor que al resto del mundo con esa consigna.

Lo curioso del documento es que apela a la prioridad de la vacunación, como si ignorara que ese objetivo ha sido un empeño menor del Gobierno (o de algunas provincias, para ser más preciso), no solo por la escasa cobertura a la población, sino hasta por la sospecha de poseer una millonada de antídotos y no aplicarlos, sea por desidia o incapacidad, cuando no por algún propósito subalterno. Ni la Justicia parece interesarse en que las vacunas reservadas en un freezer son vidas para salvar otras vidas.

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