jueves 19 de julio

Secretos y traiciones de la histórica sesión por el aborto

Silvia Lospennato se quedó petrificada. Con el pelo revuelto por una siesta improvisada en un sillón, había entrado como un zombi en las oficinas de la presidencia de la Cámara de Diputados, único territorio que permanecía neutral a las 5 de la madrugada del jueves. Al abrir la puerta del despacho de Emilio Monzó , lo encontró conversando, alrededor de una mesa ratona con tapa de vidrio, con dos caciques del ejército enemigo: Nicolás Massot y Guillermo Montenegro. Se callaron de golpe. Sin mover un músculo de la cara, ella les clavó la mirada, dio media vuelta y salió.

Fue una de las postales secretas de una noche helada, plagada de sorpresas, intrigas y traición. Promotores y detractores de la legalización del aborto se enfrentaron en una guerra de nervios, en la que cada voto se peleó hasta el final. Esas batallas subterráneas fueron determinantes para el triunfo del batallón que Lospennato compartía con otras diputadas de diferentes bloques: las capitanas del ejército verde.


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