martes 13 de noviembre

¿Seguirán los chicos yendo a la escuela?

¿Es necesario escolarizar a los chicos para garantizar el funcionamiento de la sociedad? ¿Tiene sentido hoy separar educación de escuela? ¿Lo tendrá en el corto plazo?

La desescolarización fue propuesta por Ivan Illich en 1971. Este pedagogo anticipó las redes sociales y los marketplaces (aplicaciones de consumo colaborativo) e imaginaba un mundo sin escuelas pues veía en ellas una herramienta capitalista de opresión. Si se pudiera dejar a los niños en otro sitio donde sean cuidados, controlados y formados ¿sería el final de las escuelas?


Las preguntan trascienden el deseo de quienes la expresamos ¿seguiremos mandando a nuestros hijos a la escuela? ¿Siempre? Alguien podría señalar que la cuestión es falaz porque demasiados chicos no van a la escuela o la abandonan tempranamente al ser excluidos de ellas. La observación es correcta pero no hace al núcleo de las preguntas: la escolarización no ha detenido su expansión en los últimos cien años, ni siquiera en los países más pobres.

Los nuevo es que formas disruptivas de trasmisión del saber generan efectos inquietantes: las escuelas ya no son el único lugar donde aprender conocimiento legítimo: las redes, las pantallas y la inteligencia artificial penetran nuestra vida cotidiana y permiten predecir la desescolarización –al menos en algunos de sus tramos formativos- más allá de lo que estamos dispuestos a creer.

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