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jueves 25 de febrero de 2021
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Ser incorrectos. La bandera de la extrema derecha global

¿Qué puede unir a liberal-libertarios, reaccionarios y conservadores religiosos? Respuesta corta: el antiprogresismo. Esta derecha ya existe como subcultura en la Argentina y da cuenta de un clima global marcado por la emergencia de las llamadas «derechas alternativas»; esas que escandalizaron a Hillary Clinton en 2016 pero también a neoconservadores como George W. Bush. Algunos incluso se entusiasman con crear un Vox argentino, en referencia al partido de extrema derecha español que logró insertarse en el sistema político ibérico.

Se trata de derechas iconoclastas, portadoras de lenguajes surgidos de plataformas como 4chan y de los videojuegos, y potenciada por la llegada al poder de Donald Trump hace cuatro años. Para estas visiones, el mundo se volvió una dictadura de la «corrección política» y el marxismo, que fracasó cuando quiso cambiar la estructura económica, finalmente habría salido airoso al ganar la batalla cultural e imponer una suerte de «policía del pensamiento» que impide pensar más allá de la «matrix». El «marxismo cultural», junto a la «ideología de género», se volvieron así parte de la oferta de teorías conspirativas disponibles para entender por qué el mundo es cómo es. Por eso, las derechas alternativas tomaron a la cultura como un campo de batalla antiprogresista.

Hoy hay un menú de incorrecciones políticas de derecha para elegir: hay libertarios decepcionados que buscan separar la libertad de la democracia y construir ciudades-Estados tecnoautoritarias (los llamados neorreaccionarios), antisemitas old style y defensores de Israel contra la «amenaza islámica», homófobos y homonacionalistas, negacionistas del cambio climático y ecofascistas, prorrusos y atlantistas, partidarios de Estado de bienestar solo para nativos y neoliberales autoritarios, y también célibes involuntarios (incels) antifeministas. Hay, además, quienes proyectan utopías antiestatales como los llamados «libertarios de alta mar», que quieren construir plataformas para vivir por fuera del Estado «opresor» y cuentan con el apoyo de algunos millonarios de Silicon Valley. Todos ellos se presentan como políticamente incorrectos.

lanacion.com.ar  (www.lanacion.com.ar)