¿Será 2019 el año en el que va a estallar el podcast en Argentina?

Entre la vorágine y el vértigo de la información cotidiana, en la obturación de sentidos de las redes sociales, los memes, los tutoriales en Youtube, los videos por Whatsapp y la mar en coche, el podcast es un oasis. Un momento de respiro, una pretensión de concentrarse en lo importante más allá de lo accesorio. Como hizo mucho antes la radio, el podcast invoca el freno y la reflexión.

La magia de la radio, la magia del universo sonoro, está en la creatividad y en disparar universos posibles más allá de la fijación de sentidos que conlleva una imagen. El podcast, que a veces es visto como hermano menor y a veces como hermana de padres diferentes, es un recorte de precisión a la vocación generalista de la radio: su visión es temática y de nicho. Y es on demand, para que se escuche cuando y donde se desee. Un podcast es como robarle un momento al día a día para hacer algo que uno tiene ganas. Pero sigue siendo, ante todo, un acompañamiento. Una forma de contar y entender. De interpretar el mundo.