viernes 19 de octubre

Si Donald Trump tuitea sobre política exterior, ¿hay que tomar en serio sus palabras?

Desde el primer día de 2018, el presidente estadounidense Donald Trump ha atacado a varios países con sus publicaciones en Twitter, ha animado a los manifestantes a derrocar al gobierno iraní, ha amenazado con bombardear a Corea del Norte y ha hecho llamados a favor de recortes en la asistencia a los palestinos. Su tono y sus bravuconerías mantienen una continuidad desde el año pasado.

En los mensajes sobre política exterior que Trump ha publicado en Twitter desde que asumió el cargo destacan dos cosas: lo mucho que se alejan de la manera tradicional en que los presidentes estadounidenses se han expresado —sin mencionar su manejo de la diplomacia— y lo poco que Trump ha dado seguimiento a sus propias palabras. En efecto, casi un año después de entrar a la Casa Blanca, el resto del mundo sigue tratando de averiguar si Trump solo ladra, pero no muerde; si es más habladurías que acción.


Los países no saben si deben tomar en serio sus palabras, como si fueran un pronunciamiento político, o si pueden ignorarlos sin correr peligro. Y si las amenazas de Trump se consideran vacías, ¿qué pasa con la credibilidad estadounidense? En una serie de tuits que publicó el 6 de enero, Trump reaccionó a cuestionamientos sobre su capacidad mental diciendo que es un “genio muy estable”.

Aun cuando se reconoce que en gran medida los tuits de Trump pueden tener el propósito de aliviar tensiones o tranquilizar a sus simpatizantes en casa, hay una percepción creciente de que la credibilidad de su gobierno y de la presidencia se están viendo afectadas.

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