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sábado 23 de octubre de 2021
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Si Oprah Winfrey es la respuesta a Trump, ¿cuál era la pregunta?

Es fácil saber por qué tantos norteamericanos se sienten tentados. Tal como demostró en su discurso durante la ceremonia de los Golden Globes, Oprah Winfrey representa todo lo que no es Donald Trump.

A diferencia de Trump, Winfrey es una multimillonaria «certificada». Se hizo conocida mostrando empatía y no pronunciando la frase «usted está despedido». Hace donaciones a causas de caridad en vez de fingir que lo hace. Y ella es artífice de su éxito mientras que Trump nació en un lecho de rosas. Sin embargo, ambos comparten un rasgo que los descalifica: son celebridades sin experiencia en política. Si Winfrey es la respuesta a Trump, ¿cuál era la pregunta?

No tengo la intención de faltar el respeto a la gente famosa. Estados Unidos inventó la celebridad y nadie lo hace tan bien. Pero el país también es una democracia moderna. El problema es que la cultura de la celebridad está tomando el control de la política, lo cual no sirve para gobernar. Si la política fuera un concurso de popularidad, Winfrey se merecería ganar. Contra Trump, ella se merecería obtener el 100% de los votos al estilo Corea del Norte. Pero no hay nada en los antecedentes de Winfrey que la pueda preparar para manejar el futuro del trabajo, o el avance de China. Todo lo que podría ofrecer una administración Winfrey sería la destrucción de su marca personal.

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