Siempre quisimos separar sexo y reproducción: ahora que lo tenemos al alcance de la mano, nos damos cuenta de lo que pedíamos

No hay dicho más humano que ese que dice que “cuidado con lo que deseas porque puede hacerse realidad”. Desde que tenemos memoria documental, siempre hemos querido separar el sexo de la reproducción. La buena noticia es que ya lo tenemos al alcance de la mano. La mala noticia es que ya lo tenemos al alcance de la mano.

Porque en los últimos años y a medida en que la tecnología nos ha ido acercando ese sueño, las preocupaciones éticas y los problemas sociales han emergido como setas en una utopía donde, según muchos aseguran, no es oro todo lo que parece.