Siete días en Venezuela: crónica urgente de un pueblo herido de incertidumbre 

Llevo poco más de una semana en este país intentando comprender su crisis, hablando con personas de a pie –chavistas y antichavistas–, haciendo esas largas filas que terminan en la puerta de un supermercado o en la de una farmacia, y conviviendo con los que aún no se han marchado. Quiero entender a este país. Pero, por ahora, mi intento se traduce en un absoluto fracaso. Porque la palabra que mejor describe lo que aquí se vive es “incertidumbre”.

El último tuit de Juan Guaidó marca la temperatura de los venezolanos: “Anuncio al país: este #23F nos movilizaremos a todos los cuarteles de Venezuela a exigir el ingreso de la ayuda humanitaria”. Por su lado, Nicolás Maduro se mantiene firme en que no entrará nada. El senador estadounidense Marco Rubio ya anunció que la ayuda “entra o entra”. Y acá en San Antonio de Táchira, una ciudad situada en la frontera con Colombia, con un pequeño centro colonial y cientos de mototaxis, a la que ya todos llaman “el frente de batalla”, la cosa está caliente.