viernes 20 de mayo de 2022
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Simulacro de comunicación: el macrismo y su discurso

A cinco meses de haber asumido el gobierno nacional, el dispositivo de comunicación de Mauricio Macri se reconoce desequilibrado. La destreza sobresaliente que el macrismo desarrolló en distintos procesos electorales contrasta ahora con las exigencias, que son políticas antes que comunicacionales, en la conducción de la agenda pública a escala nacional.

Cuando un gobierno alega problemas de comunicación, y la historia reciente argentina es prolífica en este sentido, lo que admite en el fondo es un problema de carácter político. La comunicación electoral, que funciona como simulacro discursivo de la acción política, al definir los contornos de lo posible cuando se accede al gobierno, aún guía los movimientos del elenco que dirige el Estado y que ganó las elecciones en diciembre. El problema está ubicado entre sus formas discursivas y su gestión de gobierno.

El desequilibrio quedó expuesto esta semana en dos intervenciones del jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña. La primera refiere al alegato que, a modo de “aclaraciones” sobre la comunicación gubernamental, Peña publicó en su muro de Facebook el domingo 24. La segunda, a su primer informe de gestión en la Cámara de Diputados el miércoles 27. La incongruencia entre las dos piezas discursivas del mismo protagonista ofrece material para la reflexión.

Mientras que el escrito en Facebook se inscribe en la retórica de las buenas ondas que el PRO/Cambiemos desplegó con gran eficacia en sucesivas contiendas electorales, y en particular en la última presidencial que catapultó a Macri a la presidencia, la presentación de Peña en Diputados exhibió un estilo agresivo y chicanero -que enmarcaron respuestas que por su sustancia merecían mayor impacto- que lo ubica en el lugar de aquello con lo que el marketing electoral de su formación política antagoniza. Ese lugar es el que el macrismo identifica con el kirchnerismo.

letrap.com.ar  (www.letrap.com.ar)