¿Sirve dar pequeños pasos en la dirección correcta? ¿O puede ser peor que no hacer nada?

El científico de datos y tecnólogo Marcelo Rinesi inventó una regla que sirve para una multiplicidad de dimensiones: desde el cambio climático hasta hacer ejercicio, pasando por el gradualismo en las políticas públicas, las dietas o la discusión por las «micro-intervenciones» en materia de pobreza, tema que estuvo en el eje del último premio Nobel de Economía y que se analizó en esta columna la semana pasada.

Rinesi cree que dar «pequeños pasos» en la dirección correcta es peores que no dar ningún paso en absoluto. ¿Cuál es la lógica de este razonamiento? Que tenemos (a nivel individual y social) un presupuesto muy limitado (en plata, en tiempo, en energía, en fuerza de voluntad) para «gastar» en intentos de cambio. Entonces, mejor elegir los tiros que valen la pena para un cambio sistémico. Todo lo demás implica seguir corriendo a los problemas desde atrás.


Rinesi es un especialista en detectar «meta-tendencias» en la discusión sobre el futuro. El concepto del primer párrafo se relaciona con otro fenómeno que está observando: «Que problemas que anticipábamos para un futuro relativamente lejano ya están empezando a afectarnos (y se están anticipando, respecto de lo pensado, los impactos más fuertes), mientras que las herramientas con las que suponíamos poder enfrentarlos todavía no están», explica.