viernes 20 de mayo de 2022
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Sos más interesante que esta gente, así que no tengas miedo

La situación es esta. Hanna Horvath va con su novio nuevo, el rubio de buenas intenciones con el que se está viendo en un intento honesto de sostener una vida normal con un trabajo normal y una pareja normal, a ver una obra en la que actúa su ex novio Adam. La obra es un site specific de esos que están de moda hace una o dos décadas: una casa enorme, con muchos cuartos, todos los cuales dan a un patio central. La obra es una especie de homenaje a un crimen que sucedió en la década del ‘60, una chica violada y asesinada a la que ninguno de los vecinos asistió: en cada cuarto hay una escena, y la obra invita a los espectadores a ser “testigos silenciosos”, testigos indiferentes, igual que lo fueron los vecinos que ignoraron los gritos de la chica. No importa si suena interesante: la obra es pésima. Tampoco importa. Hanna y sus amigos circulan por las distintas habitaciones y cuchichean sobre sus problemas, hasta que entienden que finamente se viene la escena del asesinato. Se escuchan gritos: en el patio central, dos maniquíes inmóviles iluminados por una luz azul representan el crimen de forma tal que no se entiende si en serio o en chiste, en un ejercicio de producción ridículamente barato que no se corresponde con el tamaño de la obra aunque sí con su calidad. No importa. Lo que importa es que Hanna mira por la ventana y ve a Jessa acomodada en la escalera de incendios, Jessa hermosa, Jessa que es siempre hermosa y está más hermosa que nunca, Jessa con su gesto de Brigitte Bardot reencarnada, con la calidez en los ojos entornados de quien se sabe mirada pero no como siempre, no mirada por todos, no mirada por cualquiera. Y Hanna busca la mirada de quien está mirando a Jessa y se encuentra con Adam, su ex novio, fumando con el codo apoyado en la ventana, mirándola a Jessa pero con otra expresión, no extasiado como ella, mirándola con la calma liviana del que no necesita clavarle la mirada a la chica porque ya sabe que la tiene. Y Hanna los mira a los dos de vuelta, son varios planos, con una música retro que podría ser de la obra, es de la serie. Hanna los mira otra vez en un edificio viejo de Nueva York haciendo algo que en Nueva York es siempre nuevísimo y siempre viejísimo, haciendo teatro y haciendo la de enamorarse, y entiende que su ex novio se está cogiendo a su ex mejor amiga, en las próximas escenas va a tratar de averiguarlo, se lo va a preguntar a todo el mundo pero lo pregunta por preguntar, no porque necesite saberlo. Ya lo sabe.

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