Steve Jobs nunca quiso que usáramos nuestros iPhone como lo hacemos

Los smartphones son nuestros compañeros constantes. Para muchos de nosotros, sus pantallas brillantes son algo omnipresente, que nos atrae con infinitas diversiones, como el cálido toque de aprobación social distribuido en forma de «Likes» y retweets, y la indignación amplificada algorítmicamente de las últimas breaking news o controversias. Están en nuestras manos, tan pronto como nos despertamos, y dominan nuestra atención hasta el último momento antes de que nos quedemos dormidos.

Steve Jobs no lo aprobaría.


En 2007, Jobs subió al escenario del Moscone Convention Center en San Francisco y presentó al mundo el iPhone. Si ve el discurso completo, se sorprenderá por cómo fue que imaginó nuestra relación con este icónico invento, porque esa visión es muy diferente del modo que nosotros usamos estos dispositivos ahora.