Sudáfrica: el sueño de Mandela se desvanece

Sudáfrica acaba de celebrar sus elecciones generales, 25 años después del fin del apartheid y seis años desde la muerte de Nelson Mandela. En esos 25 años, las aspiraciones y las esperanzas de la mayoría de los sudafricanos negros (el 90% de los 58 millones de sudafricanos) y, para el caso, de muchos sudafricanos blancos, se han convertido en frustración. En esos 25 años, la mayoría no ha visto ninguna mejora significativa en su nivel de vida, educación, salud y servicios públicos. De hecho, para muchos, sobre todo para los jóvenes negros, las cosas han empeorado. La desigualdad de ingresos, riqueza y acceso a la tierra es extrema; la corrupción en el gobierno y en el partido mayoritario, el Congreso Nacional Africano (ANC), es moneda corriente.

La muerte de Nelson Mandela en 2013 fue un recordatorio de la gran victoria que las masas negras de Sudáfrica lograron contra el cruel y reaccionario sistema del apartheid, originariamente alentado por el imperialismo británico y luego adoptado por la clase dominante blanca sudafricana, reaccionaria y racista, para preservar sus privilegios de pequeña minoría. Mandela pasó 27 años como preso político, y la gente a la que representaba libró una larga y dura batalla para derrocar un régimen grotesco, que fue respaldado durante décadas por las grandes potencias imperialistas, incluyendo los Estados Unidos y Gran Bretaña.