Superávit fiscal, desinflación y rebote: las metas de Guzmán para 2020

El ministro de Economía, Martín Guzmán, avanza en dos frentes paralelos, la renegociación de la deuda pública y la elaboración de un plan detallado, cuyos supuestos se influyen mutuamente. Sin embargo, esa dinámica no está librada al día a día y responde a metas para el año próximo que, aunque las eluda en sus conferencias de prensa, ya tiene en la cabeza y que se resumen en tres conceptos: superávit fiscal, comienzo de un sendero de reducción de la inflación y paulatina recuperación de la economía real.

Este año cerrará con un déficit fiscal de entre 0,5 y 0,7% del Producto Bruto Interno (PBI) que dejó la gestión de Mauricio Macri, proyectan en el Palacio de Hacienda, aunque cuando mencionan esos números los rostros proyectan sombras de duda. Creen que en ellos hay anabólicos en forma de ingresos extraordinarios, creatividad contable y niveles de subejecución presupuestaria del orden del 10% promedio en toda la administración pública, algo que consideran insostenible en un país en el que han faltado hasta vacunas.


Sin embargo, el diálogo con los tenedores privados de bonos nacionales y con el Fondo Monetario Internacional (FMI) debe incluir objetivos de ahorro presupuestario que brinden garantías de repago futuro; sin eso, no habría renegociación posible. Para eso se decidieron los aumentos de retenciones e impuestos y la suspensión de la fórmula de movilidad jubilatoria, combo del que surgirá, cuando se resten los incrementos de esas prestaciones por decreto y las correspondientes a los trabajadores del Estado, un superávit fiscal primario (antes del pago de deuda) del 1% del PBI. El ajuste continuará, solo que se lo reorientará en un sentido que el presidente, Alberto Fernández, califica de solidario. Los acreedores comienzan a confiar.