Tenemos que repensar nuestra idea de «blancos», y este mapa es la mejor prueba de ello

La raza es una construcción social. Si la idea suena revolucionaria es porque, en cierta medida, lo es: las sociedades occidentales se han acostumbrado durante los últimos siglos a interpretar el mundo en torno a la raza. Por un lado los blancos, por otro lado los negros, por otro lado los mestizos, por otro lado los asiáticos. Es una simplificación, pero llega a los censos.

En ningún otro país la obsesión por la raza alcanza el nivel de Estados Unidos. Los censos históricos del país siempre han incluido alguna otra definición «étnica». Hoy en día, una persona puede elegir su «ancestry», es decir, el linaje racial al que pertenece en función de dónde provenieran sus antepasados. Las categorías son claras en torno al color de la piel, e incluyen grandes cajones como «blanco», «negro», «latino», «asiático» o «nativo americano».


¿Pero algo de esto tiene sentido? A priori, ya decimos, sí: un etíope es distinto a un sueco. En la práctica, no tanto: la decisión de catalogar en diferentes grupos raciales a los seres de todo el planeta tiene mucho de arbitraria y poco de real. Y para demostrarlo, lo mejor que podemos hacer es observar este mapa (elaborado por un usuario de Reddit) en el que se analiza qué porcentaje de «blancos» tiene cada país del mundo.