Tener un seguro médico privado en EE.UU. tampoco te salva de la ruina: «Ahora vivo en la calle»

Hace ya más de 12 años que a Susanne LeClair le diagnosticaron el cáncer contra el que aún pelea. Además de enfrentarse a una enfermedad potencialmente mortal, esta mujer de West Palm Beach, Florida, está en la quiebra a pesar de tener un seguro médico. Su caso es el de muchos estadounidenses.

Antes de operarla por primera vez de un tumor, a LeClair le dijeron en el hospital que aceptaban el seguro médico de la empresa para la que trabajaba. «Cumplí con el copago de 300 dólares que me correspondía. Tras la cirugía comencé a recibir facturas y descubrí que lo único que tenía cubierto era la cama porque el hospital no estaba afiliado a mi aseguradora», explica LeClair. «Las facturas eran de cientos de miles de dólares, no me quedó más opción que declararme insolvente».