Tiempo de ironías: entrevista con Santiago Gerchunoff

En tu libro Ironía On, publicado por Editorial Anagrama, analizás la cuestión de la ironía en relación al marco contemporáneo de la democracia y de las redes sociales. ¿Por qué este es un contexto propicio para pensar la ironía?

Las particularidades del funcionamiento de nuestra esfera pública, luego del advenimiento de Internet, impulsaron la escritura de mi ensayo. Observé que la esfera púbica digital es especialmente irónica. Sumado a ello, percibía cierto malestar en torno a la ironía: hay quienes dicen que es excesiva, que puede ser dañina para la democracia, que la derecha empieza a utilizarla. De esta manera, la ironía se tornaba sospechosa. Comprendía la incomodidad que se generaba y, en cierta medida, estaba de acuerdo con ese malestar. Sin embardo, al mismo tiempo intuía que había algo errado en ese diagnóstico.


Al investigar me encontré con que históricamente hay posiciones que permiten deshacer un poco ese malestar o, más bien, ponerlo en perspectiva. A la hora de escribir el libro me valí de dos fuentes positivas de información: por un lado, la historia de la ironía como concepto y, por otro lado, la historia de la esfera pública. Al abordar estos aspectos noté que había habido otros momentos históricos de gran malestar con un supuesto exceso de ironía. Lo que me interesó, entonces, fue comparar las distintas épocas de incomodidad con la ironía para tratar de entender en qué consiste nuestro malestar con la ironía.