lunes 19 de noviembre

Tinder, las apps de citas, y el negocio de lograr transformarse en una costumbre

“Si preguntan, nos conocimos en un bar”, decía la descripción de un perfil de Tinder que alguien se encargó de compartir en alguna red social. Captura a la perfección lo que en algún momento pudo haber sido un prejuicio contra las apps para conseguir citas: puede que estén bien, puede que funcionen, pero no se comparan con la genuina experiencia de conocer a alguien en un bar, una clase o una fiesta.

Las primeras soluciones tecnológicas para conectar personas usando computadoras se pueden rastrear a fines de los 50, y el concepto se mantiene más o menos igual desde entonces. Se carga un perfil en una base de datos y luego se calcula la compatibilidad con el resto. Casi en simultáneo con la aparición de las primeras conexiones hogareñas a internet en Argentina, en 1995 en Estados Unidos se lanzaba Match.com, que rápidamente se instaló como la principal plataforma de citas en internet.


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