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lunes 26 de julio de 2021
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Tinelli: la caída del halcón negro

Perdido en las calles polvorientas de su propia batalla de Mogadishu, Tinelli no ve. Debe ser por el polvo, claro. El sábado a la mañana, Marcelo recibió la planilla oficial de Ibope Kantar, la empresa brasileña encargada de medir el rating de televisión en el mercado argentino y el número oficial registró el guarismo oficial más bajo de la historia de Show Match: 7.9 puntos. Quedó noveno en la tabla general de la tevé del día y lo vieron 470.000 personas, una cifra que parece importante hasta que tenés en cuenta que, por ejemplo, a Sergio Lapegüe lo escucha en LA RADIO la misma cantidad de gente volviendo a casa mientras habla de su esposa Bochi.

El halcón negro ha caído en forma precipitada y cruel. Y de ése modo es como la teleaudiencia abandona a sus favoritos. Por supuesto que todos los que trabajan en la industria de la tele y la creación de contenido pueden decir que las semillas de pudrición ya estaban germinando, sólo esperando florecer pero, claro, nadie se atreve a decírselo a Tinelli. El rey está desnudo y los cortesanos no se lo dicen ahora como no se lo dijeron nunca desde hace tres años cuando Marcelo desplazó a gente de confianza que lo había visto crecer y eligió rodearse de Simarcelistas. Un error político de alguien que se define como cercano al peronismo blanco de Horacio Rodríguez. De haber leído historia en libros, quizás hubieran encontrado consejo en un Juan Domingo Perón al que su entourage siempre le preguntaba por qué tenía a Fulano en su mesa chica o a Mengano en lugares de influencia o a Zultano tomando decisiones cuando ésa gente no eran almas de cristal, precisamente. -Porque para alcahuetes ya los tengo a todos ustedes, decía el general con su voz ora ronca, ora aguardentosa. Y seguía: – A los hijos de puta hay que tenerlos cerca. No por desconfianza sino porque son los únicos que me van a decir que no. Siempre hay que tener cerca un hijo de puta que te diga la verdad. -Pero los hijos de puta no son leales, general. -¿Quién dijo que no? Son MIS HIJOS DE PUTA, cerraba el General.

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