domingo 21 de octubre

Todo lo que debe saber sobre “blockchain” y nunca se atrevió a preguntar

En la década de 1990, la sociedad vivió un periodo que ha pasado a la historia por sus excesos desenfrenados que acabaron destruyendo cientos de miles de millones de euros de riqueza. Estamos hablando, por supuesto, de la burbuja de las puntocom. Se habla mucho de las enormes pérdidas económicas que produjo aquella burbuja. Lo que no suele mencionarse tan a menudo es cómo todo aquel capital barato que fluía sin cesar en los años de bonanza fue el que ayudó a financiar la infraestructura sobre la cual se construirían las innovaciones de internet más importantes tras el estallido de la burbuja. Este dinero permitió el despliegue de la fibra óptica, la I+D de las redes 3G y la construcción de torres de servidores gigantes. Todos estos avances son los que dieron lugar a las tecnologías que ahora se han convertido en la base de las compañías más poderosas del mundo: búsqueda algorítmica, redes sociales, informática móvil, servicios en la nube, análisis de macrodatos, inteligencia artificial (IA), y más.

Este mismo patrón podría estar dándose de nuevo en el salvajemente volátil y sobrevalorado mercado de las criptomonedas y el blockchain, o cadena de bloques. A medida que los precios de las criptomonedas se han desplomado desde sus vertiginosos máximos del año pasado, los escépticos de las cadenas de bloques han estado encantados de alzar la voz contra tanto bombo. Pero estos escépticos cometen el mismo error que los fanáticos de las criptomonedas a los que critican: confunden el precio de las monedas con su valor inherente. Todavía no podemos predecir qué industrias se asentarán y lograrán ingresos estables a partir de la tecnología blockchain, pero estamos seguros de que llegarán, porque la tecnología en sí misma se centra en crear un activo con un valor incalculable: la confianza.


Para entender bien todo esto tenemos que volver al siglo XIV.

Fue entonces cuando los comerciantes y banqueros italianos comenzaron a registrar la contabilidad mediante el sistema de partida doble. Este método fue posible gracias a la adopción de números arábigos. Gracias a él, los comerciantes adquirieron una herramienta segura para mantener sus registros y permitió a los banqueros asumir un nuevo y poderoso papel como intermediarios en el sistema de pagos internacionales. Sin embargo, no fue solo la herramienta lo que dio paso a las finanzas modernas, fue la forma en la que se insertó en la cultura de la época.

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