martes 30 de noviembre de 2021
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Todos los autos de los presidentes argentinos

Algún fanático de los autos podría afirmar que la Argentina regresó a las sendas de la vida democrática, en 1983, a bordo un Rambler Ambassador azabache. Otro podría asegurar que Juan Domingo Perón se paseaba en un Cadillac junto a Evita, y así se sucederían innumerables anécdotas sobre los automóviles por los que pasaron los hombres y mujeres que ocuparon la primera magistratura del país. ¿Qué tuvieron que ver los motores en la vida de los presidentes argentinos? A pocos meses de vivir un nuevo traspaso de banda, RPM buceó en los anaqueles de la historia para conocer los vehículos presidenciales.

La historia comienza en el bajo porteño, sobre la avenida Leandro N. Alem. Allí está la cochera presidencial que mandó a construir Julio Argentino Roca (1898-1904) para oficiar de caballeriza y, con los años, también de garage. En ella se guardó una carroza de fresno tapizada en seda que Domingo Sarmiento compró a la firma Delaye en 1870 y sobre la que anduvieron Nicolás Avellaneda, Miguel Ángel Juárez Celman, Carlos Pellegrini y Luis Sáenz Peña. También otra marca Victoria, propiedad de José Evaristo Uriburu (1895-1898).

La motorización de los presidentes debe adjudicársele a Dalmiro Varela Castex, quien trajo a fines del siglo XIX un Daimler de encendido por incandescencia. El primer presidente del Automóvil Club Argentino (ACA) revelaría años más tarde a una revista especializada que el presidente Roca le había pedido un paseo en esa máquina durante su segundo mandato. El ACA, que promovió a comienzos del siglo XX las carreras de autos, tuvo entre sus habituales aficionados a Marcelo T. de Alvear, presidente entre 1922 y 1928. Antes de llevar la banda, el dirigente radical corrió varias «picadas» en el Hipódromo de Palermo y compró algunos de los primeros autos que llegaron a la Argentina.

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