martes 17 de mayo de 2022
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Todos salieron del chat

No fue sino hasta el inicio de la pandemia cuando Sarah O’Dell comenzó a ver todo el encanto de los chats grupales. Encerrada en su casa de Redding, Connecticut, con su marido y sus dos hijos, llegó a ver cómo una conversación ininterrumpida en su teléfono podía brindarle una distracción bienvenida, intercambio de información y apoyo social.

A principios de 2020, cuando su marido sufrió un derrame cerebral, los seis participantes de una cadena de mensajes de confianza que se había formado antes de la pandemia “se comunicaban cada par de minutos”. Su esposo se recuperó rápidamente, y la conversación continuó y ganó impulso cuando los participantes se dieron cuenta de que pasaría un tiempo antes de que pudieran volverse a reunir.

En el grupo se hablaba de libros y películas, además de conversaciones profundas a todas horas de la noche. Intercambiaban temores sobre la muerte de sus padres y notas sobre avistamientos de gente rara en el barrio. “Somos como escritores de comedia que se juntan en un buen chat grupal”, comentó O’Dell.

nytimes.com  (www.nytimes.com)