miércoles 12 de diciembre

Todos somos curadores

Audios, videos y memes: el tema inédito de The Doors, una ponencia sobre biología molecular y un comunicado de la AFIP. Todo mezclado con imágenes de gatitos, chismes, selfies e imitaciones de famosos, mientras se multiplican las opciones de restaurants y de películas para ver, las recetas de cocina, las mascotas en adopción… ¿Cómo y qué seleccionar?

Dos libros recientes, Curaduría. El poder de la selección en un mundo de excesos (FCE), de Michael Bhaskar, y Curacionismo. Cómo la curaduría se apoderó del mundo del arte (y de todo lo demás), de David Balzer (La Marca Editora) plantean si, efectivamente, todos nos volvimos curadores y si la curaduría –formas de organización sujetas a la función estética, que agregan valor– dejó de ser algo que solo le importa al mundo del arte. ¿Estamos frente a un cambio de paradigma que perdurará?


Balzer se refiere a la curaduría que vivimos día tras día; situaciones a pequeña escala en las que se nos presenta “una experiencia total, una variada selección de ítems curados, cuya organización (…) constituye una ampliación de su valor, junto con la de la marca que representa”. El autor menciona a cadenas de supermercados como Trader Joe´s, ejemplo del “aura de lo curado en la vida cotidiana”. Al entrar a ciertos lugares (menciona otros ejemplos de consumo minorista, como las emblemáticas tiendas de muebles IKEA, pero podríamos agregar los paquetes y contenedores de Apple), se promete “ciertos alimentos y no a otros, así como cierto estilo, que comprende el diseño del envoltorio, la geografía de la tienda y la personalidad de sus empleados”. Es lo que, comúnmente, llamamos márketing. Para Bhaskar,“sin importar cómo la llamemos, la curaduría ya está aquí”.

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