miércoles 1 de diciembre de 2021
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Todos somos mecenas: la filantropía en la era virtual

Lo que lleva a César Guarinoni, dueño de la empresa de videojuegos NGD Studios, a abrir su billetera y aportar al financiamiento de proyectos, es una mezcla de nostalgia y altruismo. «Uno está apoyando algo que quiere que exista y que jamás se materializaría por las vías tradicionales del mercado», plantea. En general, apela a la plataforma estadounidense Kickstarter para donar plata a iniciativas de «aventuras online gráficas». La última vez, ayudó a Ron Gilbert, ex LucasArts, quien a cambio de la donación aseguraba el «perdón eterno a quienes hubieran pirateado sus juegos de chicos» (el caso de Guarinoni).

Para Julieta Ulanovsky, la relación con el financiamiento colectivo o crowdfunding tiene doble vía. Por un lado, puso su tarjeta de crédito en una plataforma para fondear una iniciativa del diseñador alemán Harald Geisler y recibió un calendario desde Fráncfort. Por el otro, consiguió a través de esta modalidad el dinero para editar un libro sobre el Palacio Barolo, luego de peregrinar junto con su socia, Valeria Dulitzky, por varias editoriales que no mostraron interés. «Muchos libros no tienen cabida en las editoriales porque van a un nicho muy específico. Estas plataformas permiten que se puedan concretar esos proyectos -explica Ulanovsky-. Sobrepasamos la suma de dinero que necesitábamos, en la presentación del libro llenamos el hall del Barolo y conocimos a muchos de nuestros mecenas que habían aportado dinero en forma virtual.»

lanacion.com.ar  (www.lanacion.com.ar)