Trabajadores desesperados han dejado notas dentro de tarjetas de Navidad, en los bolsillos de chaquetas y en bolsos durante años, rogando auxilio a los consumidores occidentales

Esta semana una niña de 6 años del sur de Londres encontró una petición de ayuda escrita a mano dentro de una tarjeta de Navidad comprada en Tesco, la gran cadena de supermercados del Reino Unido.

La tarjeta de felicitación contenía un mensaje perturbador de alguien que decía ser un prisionero en la prisión de Qingpu en Shanghái, China.


«Somos prisioneros extranjeros en la prisión de Qingpu de Shanghái en China,» decía el mensaje, según Peter Humphrey del Sunday Times, que publicó la historia. «Obligados a trabajar contra nuestra voluntad. Por favor ayúdenos y avise a una organización de derechos humanos».