Tras las PASO: La política debe hablar el lenguaje del futuro

En abril de este año publiqué un libro, titulado ¿Por qué funciona el populismo? (Editorial Siglo XXI). Me interesaba analizar en él de qué manera los y las líderes populistas explican el mundo a sus adherentes. Para esto me enfoqué en un concepto que llamé el “mito populista”: cómo ciertos relatos estructuran la realidad política y crean identidad narrando un pasado de daño, injusticia y dolor del héroe “pueblo”, el cual debe levantarse y luchar para volver a su destino de redención.

Los mitos populistas convocan la imaginación política porque crean un nosotros unificado por la circunstancia común de haber sido dañado por el mismo actor; es decir, hablan del pasado. Pero también nos cuentan a donde va el pueblo: nos muestran una imagen épica y venturosa, un futuro de abundancia y felicidad que nos espera una vez concluida la tarea histórica de la redención colectiva. El discurso populista no es ni puede ser puro pasado sino que debe, como una flecha, aportar perspectivas para la acción concreta que unan el hoy con el mañana. Nos hablan del pasado y prometen un futuro.