15.4 C
Buenos Aires
miércoles 4 de agosto de 2021
Cursos de periodismo

¿Tristes, generosos, enamorados, insomnes? Somos ratones de laboratorio en un experimento natural

Durante la Segunda Guerra Mundial, el embargo de alimentos de las tropas nazis provocó una hambruna catastrófica en los Países Bajos. Las secuelas de ese periodo marcaron para siempre la salud de los fetos que se estaban gestando en los vientres de las hambrientas embarazadas. Esa terrible experiencia permitió a la ciencia entender mecanismos del desarrollo humano y su genética que de otro modo hubiera sido imposible: durante décadas, el análisis de esos niños y su descendencia ha ofrecido material de estudio muy valioso. Es lo que se entiende como un experimento natural: una experiencia que no podemos controlar, pero que afecta decisivamente a los sujetos y permite estudiar las consecuencias. Algo parecido sucedió, pero al revés, cuando Pekín decidió reducir drásticamente la contaminación para no perjudicar a los Juegos Olímpicos de 2008. Ese experimento natural permitió observar que los bebés gestados en ese periodo sin humos nacieron mucho más lustrosos que los anteriores.

Hoy, miles de millones de personas están viviendo en sus carnes un nuevo experimento natural supermasivo. Y miles de investigadores, de todas las disciplinas, se han lanzado a aprovecharlo.

Quizá marcará para siempre nuestras vidas, seguramente se publicarán durante décadas estudios analizando este periodo por las consecuencias psicológicas, políticas, económicas, en el consumo, las relaciones sociales… Pero también es necesario estudiarlo ya para mejorar las políticas que se están adoptando. “Mucha más gente de la que pensábamos está cumpliendo las medidas de distanciamiento”, afirma Margarita Gómez, investigadora de la Universidad de Oxford, que está analizando una encuesta realizada estos días en multitud de países, desde Rusia e India hasta México y Argentina. “Tenemos que entender cómo se está comportando la gente, es algo que no ha pasado nunca, por lo que genera una gran incertidumbre y demanda de información”, asegura Gómez, directora del People in Government Lab de Oxford. Y añade: “Hay una alta aprobación por parte de los ciudadanos de las políticas públicas más exigentes respecto al distanciamiento social. Lo vemos en todos los países”. Además, la salud mental de la población se resiente cuando piensa que sus gobernantes están siendo poco contundentes. No obstante, están analizando las características particulares de cada país: “No hay recetas generales. En México no pueden hacer igual que en Dinamarca, con 30 o 40 millones de personas que viven al día”.

elpais.com  (elpais.com)