Trump y el cambio climático: Hagamos a la ignorancia grandiosa de nuevo

Donald Trump acaba de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sin tener una buena razón. No digo que su decisión sea errónea. Lo que digo es que literalmente no nos dio ninguna justificación de peso que sustente esa decisión (bueno, sí mencionó algunas cifras sobre la supuesta pérdida de empleos, pero nadie cree que sepa, o le importe, de dónde sacó esos números). Solo fue algo que se le ocurrió.

Pasa lo siguiente: lo que acaba de suceder en materia climática no es un caso inusual, en parte porque Trump no es un republicano inusual. Al actual Partido Republicano no le preocupa el fondo; no recaba pruebas ni hace análisis para formular o incluso justificar las posturas que adopta en sus políticas. Hay un desdén por los hechos y el pensamiento razonado, y cualquiera que trate de incorporar esas cosas al debate es un enemigo.


Pensemos en otra política de suma importancia: la atención médica. ¿Cómo se conformó Trumpcare? ¿Acaso la administración y sus aliados consultaron a expertos, estudiaron las experiencias anteriores con las reformas de salud y trataron de vislumbrar un plan congruente? Claro que no. De hecho, los líderes parlamentarios insistieron en la aprobación del proyecto de ley antes de que la Oficina Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos (CBO) —o cualquier otra entidad— pudiera evaluar su posible impacto.